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Debilitamiento de la Función Legislativa en el Ecuador

Escrito por Hernán Salgado Pesantes.

Debilitamiento de la Función Legislativa en el Ecuador


Por: Dr. Hernán Salgado Pesantes

 

La Constitución vigente reduce importantes atribuciones que normalmente ha ejercido el Legislativo, lo que se complementa con las leyes pertinentes, y convierten a esta Función en un órgano inocuo. La práctica política presidencial contribuye igualmente a hacer del Legislativo un apéndice del Ejecutivo. Señalaré algunos ámbitos constitucionales en los que se concreta lo dicho.

En materia de nombramientos: Ha sido tradicional que el órgano legislativo realice directamente o comparta con el Ejecutivo la designación de altos funcionarios del Estado, titulares o miembros de órganos autónomos (principales y suplentes); esta importante atribución le fue reconocida por ser un órgano que proviene del sufragio popular.

La Constitución ecuatoriana suprime esta atribución y la actual Asamblea Legislativa no interviene en ningún nombramiento de importancia, no obstante la legitimidad política que posee. Todas las designaciones de los funcionarios superiores del Estado son realizadas por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Art. 208, numerales 10,11 y 12); este Consejo de Participación viene a ser el núcleo básico del denominado “quinto poder” del Estado, como se verá.

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La Función Legislativa en el contexto hiperpresidencial

Escrito por Hernán Salgado Pesantes.

La Función Legislativa en el contexto hiperpresidencial


Por: Dr. Hernán Salgado Pesantes

 

Sabemos el interés que reviste el análisis del Poder Legislativo que en la teoría de la separación o división de poderes encabeza a los dos restantes, ese

primer puesto siempre lo ha conservado en los textos constitucionales escritos, desde la Constitución de los Estados Unidos (1787) y las de Francia (1791, 1793, 1795, etc) en adelante. Hecho que se explica por ser el Legislativo la función a donde converge el mayor número de representantes elegidos por el pueblo, lo que le da un sólido cimiento a su legitimidad política. Además, para el siglo XVIII el Poder Ejecutivo representado por el monarca (que perdía su carácter absoluto) sufrió una disminución radical de su antiguo papel. Llama la atención que la Constitución ecuatoriana, que buscó cambiar los esquemas tradicionales, haya mantenido al Legislativo como el primero de los cinco poderes o funciones en el texto constitucional (Arts. 118 al 140).

Y, llama aún más la atención porque en la situación de amplio predominio que tiene el Ejecutivo presidencial –hiperpresidencialismo- los constituyentes para ser coherentes con sus ideas debieron poner en primer lugar, en el texto de la Constitución, a la Función Ejecutiva, con su papel de cabeza de las demás funciones o poderes en el texto constitucional.

El interés de conocer las competencias del Legislativo frente al Ejecutivo radica en que nos permite determinar el equilibrio de los poderes, el control político recíproco que deben asumir tanto como la coordinación de funciones. El Derecho Constitucional siempre privilegió el estudio de las relaciones Ejecutivo-Legislativo. No hay que olvidar que estos dos poderes del Estado son esencialmente políticos, en el exacto sentido del término. No sucede lo mismo con el Judicial donde predomina la actividad técnico-jurídica.

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EL PODER SE PERSONALIZA EN EL TITULAR DEL EJECUTIVO

Escrito por Hernán Salgado Pesantes.

El poder se personaliza en el titular del Ejecutivo


Por: Dr. Hernán Salgado Pesantes

 

Un fenómeno político constante ha sido la personalización del Poder que no puede permanecer en abstracto y esto se concreta en el Ejecutivo pues a través de su titular el presidente adquiere esa personalización, por eso se dice que el Poder va hacia el Ejecutivo (Carcassonne, p 27), se cristaliza en él. En cambio no sucede igual con el Legislativo que por su mismo número no puede encarnar a una sola voluntad.

Los hechos demuestran que incluso los partidos necesitan personalizarse en el líder lo cual les permite ganar las elecciones, las ideas y doctrinas quedan en segundo plano al no ser fácilmente asimilables por el pueblo de ciudadanos. De este modo, la legitimidad queda encarnada en la persona elegida presidente, mientras que en el Legislativo la legitimidad va a la institución más que a aquellos que lo integran.

Esta tendencia a personalizar el Poder ha beneficiado al Ejecutivo (y no solo al presidencial, también al régimen parlamentario), por lo tanto ha sido un elemento que ha jugado a favor del Ejecutivo y en contra del órgano Legislativo que ha venido desvalorizándose desde tiempo atrás, como quedó indicado. En este resultado han incidido los modernos medios de comunicación y toda la tecnología actual.

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La hipertrofia del sistema presidencial

Escrito por Hernán Salgado Pesantes.

La hipertrofia del sistema presidencial

 

Por: Dr. Hernán Salgado Pesantes

 

Este ensayo fue presentado como ponencia en el XI Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional, en la ciudad de Tucumán – Argentina. Septiembre 17,18 y 19 de 2013.


Este fenómeno jurídico-político de crear un sistema presidencial vigoroso, cuya hegemonía proviene de la Constitución, se ha hecho presente en algunos países latinoamericanos, con diversos matices, y ha tomado la denominación de “hiperpresidencialismo”.

 

Siempre he reiterado que la estructura monista o unipersonal que caracteriza al presidencialismo –en oposición al parlamentarismo- es una cuestión que tiene que ser tomada muy en cuenta en el momento de organizar las instituciones políticas del Estado dentro de un sistema presidencial, pues el presidencialismo ya nace fortalecido, vigoroso, lo que en el escenario político se traduce en un predominio que, unido a otros elementos, le va a conducir a una hegemonía autoritaria o bien a un hiperpresidencialismo, como sucede en nuestra época.

 

En efecto, en América Latina y, en concreto en el Ecuador, el Poder Ejecutivo se ha destacado por el predominio que ha ejercido sobre los otros poderes, a través de su titular el presidente de la república. Y, tal predominio tiende a convertirse en hegemónico alcanzando un grado mayor de preponderancia, situación que contraviene el ordenamiento constitucional, en mayor o menor medida. El poder hegemónico concentra atribuciones que rompen el esquema de equilibrio entre las funciones que se supone debe existir dentro de un Estado. Desde esta perspectiva la hegemonía presidencial constituye una forma de autoritarismo.