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Papel del populismo en la construcción de la democracia

Escrito por Hernán Salgado Pesantes.

 

Papel del populismo en la construcción de la democracia

Prof. Hernán Salgado Pesantes


Respecto al papel del populismo –y por ende del neopopulismo-, la primera idea que surge es que el populismo ha contribuido a democratizar Latinoamérica al promover el sufragio popular e incorporar a sectores marginados y pobres, quienes además de estar excluidos solían ser indiferentes a la actividad política.
Lo expresado no es del todo exacto. La lucha por eliminar las restricciones del sufragio e ir hacia un sufragio de carácter universal se fue concretando paulatinamente –a partir de la segunda mitad del siglo XIX- tanto en Europa
8 La euforia de ser protagonistas de un cambio de siglo, más aún de un cambio de milenio, nos lleva a ver todo como “nuevo” y los “neo…” abundan, está al alcance de todos tal calificativo. Ciertamente que tal apreciación en algo se explica con el acelerado desarrollo de la tecnología a todo nivel.
como en el continente americano; dicho combate lo llevaron adelante, en general, las ideologías de izquierda.9
Concomitante con este hecho se produce un importante cambio en la organización de los partidos políticos de la época, éstos realizaban su actividad electoral en agrupaciones pequeñas (partidos de notables); con la promoción del sufragio universal se transforman en partidos de masas –a fines del siglo XIX-. Este tipo de organización, que fue impulsada por los movimientos socialistas y marxistas, abrió el camino para que los obreros y los sectores menos favorecidos de la sociedad participaran de modo activo en la vida política de sus países con miras al cambio social.
Fue este precedente el que democratizó la vida política de los Estados, en la medida en que se universalizó el sufragio y los derechos políticos fueron ampliados, al tiempo de fortalecer la actividad partidista. En América Latina, frente a la debilidad de los partidos políticos, los hechos descritos encuentran su realización en los movimientos populistas.
Desde esta perspectiva, no se puede negar que el populismo –en tanto concreción del sufragio universal- haya tenido un matiz democrático, pero este resultado se obtuvo más por cálculo político que por convicción democrática (lo cual es parte de la demagogia populista).
Por otro lado, es conocido que en los movimientos populistas no hay la confrontación ideológica que caracteriza a los partidos políticos. No es la ideología que los agrupa sino son sentimientos, emociones, en un marco de ambigüedad; aquellos diluyen la ideología para dar cabida a lo emocional. Aspecto que tiene consecuencias negativas y que nos conduce a un círculo vicioso.
Para que todo ciudadano conozca y evalúe cívicamente lo que significa ejercer el voto popular es necesario que tome conciencia de ese significado y para ello será indispensable desarrollar la cultura política del país. Cuestión que siempre se menciona pero que en concreto muy poco se hace. En esto de la cultura como en otros comportamientos ético-cívicos el mejor maestro es el ejemplo que debe provenir de quien ejerce la función pública, y a mayor jerarquía el mandatario o la autoridad tiene la obligación de dar mayor ejemplo.
En lo dicho juega un papel preponderante la institucionalización que tiene un Estado, porque si las instituciones provienen del consenso popular ellas están llamadas a orientar la opinión pública y a determinar las conductas y los
9 A manera de ejemplo recordemos, en Inglaterra la campaña de Stuart Mill a favor del voto femenino, especialmente en la Cámara de los Comunes en 1867, aunque sin éxito (en 1928 Inglaterra lo reconocerá); en Francia, la Constitución de 1848 proclamó el sufragio universal, pero el voto de la mujer fue aceptado en 1944; en los Estados Unidos por primera vez fue adoptado por el Estado de Wyoming en 1890 y en toda la federación en 1920; Ecuador tiene el mérito de constitucionalizar el voto femenino en 1929.
comportamientos sociales. La fragmentación institucional, fruto de una constante ruptura, traerá necesariamente un resquebrajamiento en la cultura ético-política del país. Esto no ha sido debidamente comprendido por el Ecuador, aunque se vivan las consecuencias.
En resumen, en el Ecuador la fuerte tendencia neopopulista del régimen “de la revolución ciudadana” le permite reclutar adeptos entre quienes reciben los bonos de la pobreza; y, para dar trabajo a miles de seguidores -e incluirlos en los roles burocráticos- se dispone que los servidores públicos (especializados en su mayoría) tienen la obligación de vender sus renuncias, servidores cuyo pecado fue haber obtenido un puesto burocrático en otra época. Parece irreal este contrasentido de “renuncia obligatoria”. ¿Y, ante qué órgano jurisdiccional se puede reclamar?
No obstante las varias denuncias de inconstitucionalidad interpuestas por los perjudicados y los gremios de servidores públicos ante la Corte Constitucional, ésta no dio trámite durante un año y medio, para posteriormente señalar que era incompetente para conocer este asunto que por sus características laborales debía ser presentado ante un tribunal contencioso administrativo, lo cual significa esperar varios años para que se dicte una sentencia. ¿Y mientras tanto…? Este es un pequeño ejemplo de cómo actúa la Justicia